En medio de una tarde cualquiera descubrí sentimientos que jamás creí tener, iba de aquí para allá riendo como siempre, hablaba demasiado tanto que escuchaba su belleza en lugar de su voz, era mi mayor sueño y también mi mayor pecado, por querer tener a alguien que no podía mirar, el dolor es intenso cuando lo que más quieres se hace realidad, y notas como se aleja lentamente, sin retorno alguno, no logró despedirse, solo se fue lejos de mí, sin cambio alguno, la deje ir, así fue como la deje ir.
Su apariencia me concentraba totalmente, en un universo paralelo, en el cual no podía encontrar la realidad ni diferenciar la fantasía, mis deberes se hacían cada vez más pequeños, porque sus manos cálidas estaban cerca de mí persona, sus chistes parecían darme risa, rezaba para que nunca se fuera, y me dejará en una condena de por vida, pensando en lo siguiente que pasará sin ella.
La historia que representa un capítulo difícil en mi vida, los próximos meses encerrado sin saber del mundo, quería escuchar tantas canciones que hablaran de ella, pero que al tiempo me hicieran olvidar su recuerdo, lo cual fue imposible, pasaron los años y seguía sabiendo de su vida, dolorosamente mirando desde lo lejos, sin tener un poco de piedad machacaba mi alma en pedazos cuando la veía cruzar la puerta, tras aquella conversación en la que rogaba por primera vez, y solo pude escuchar una frase señalando lo tarde que era, unas lágrimas que brotaban de sus ojos, y un corto beso, que por tiempo fue mi consuelo entre tantas madrugadas pensando lo mismo.
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