viernes, 2 de febrero de 2018
Gerardo Moreno.
En ocasiones puedo volverme tan pequeña, y débil, no consigo como reaccionar ante el mundo que me rodea, el grita fuertemente, me dice que soy una llorona, en medio del publico me humilla, y no para de decir que es mi jefe, hace más de dos veces la misma pregunta, y nunca se que contestar, se queja porque mis ojos se ponen aguados y me dice que no vale la pena llorar sin lágrimas, pero es ahí cuando no puedo detenerme, se me acerca para explicarme unas cosas y siento miedo, como nunca lo sentí, quizás como si fuera a ponerme una mano encima, tiemblo de miedo, pero no está sucediendo nada realmente, a conseguido humillarme y sabe muy bien como hacerlo, en la atmósfera soy una victima en su cabeza una niña que llora por cualquier cosa, sabiendo bien que me encuentro sola y enferma que no me alcanza el dinero para comprar la medicina para sentirme mejor, cada día soy ignorada, cada día mis dolencias son poco importantes, ir al médico es sumamente caro, y un dolor de cabeza más para mi madre, me duele demasiado la cabeza y estoy trabajando para poder irme del país, sin embargo, hay una persona que me odia allí, inventa conversaciones y pelea por cosas como esa, me están lastimando realmente y no puedo hacer nada, cuando pienso en hacerme daño veo que no es el momento, se que puedo aguantar un poco más, se que puedo de alguna forma llegar, es entonces, cuando me acuerdo de las palabras de mi tía, cuando me decía que me iban a agarrar de trapo para el piso, porque no sabía hacer nada, yo pensaba que eso sería cuando me casara, más no cuando tuviera un trabajo, me la paso todo el día llorando, y me repito mil veces 'Necesito este trabajo, a pesar del acoso laboral', solo tengo que ser fuerte, conseguir que todo ese daño no afecte a mi persona a pesar de que el me dijo que yo lo puse entre la espada y la pared, yo no sé que quieren decir esas palabras.
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