sábado, 17 de junio de 2017
Teatro
Su presencia se percató desde el momento en que hice entrada al teatro, su emblemática expresión cuando vio la silueta aparecer en medio de la multitud lanzo una mirada de despreocupación en cuanto ella se colaba en la barra su mirada no dejaba de ser obvia, los sentidos me decían que no iba a dejar de pasar por un largo tiempo, es como si tuviese gran control de mi, solo con su actitud, podría manejarme a su antojo, vomitando mariposas que no dejaban de reproducirse dentro de mi, me quedaban pocas por la cuestión del tiempo y la situación al tiempo que intentaba ser libre su carisma me apresaba como podía entre los pocos recursos que tenía se enfocaba en ser el punto de atención en mi campo visual, sabiendo que yo miraría ese lugar, estando donde estuviera hacía un chiste contra mí, más tarde podía sentir una especie de abrazo que partía de mi imaginación, su aliento iba y venía, sus manos se sentían por al rededor de mis hombros y sus labios parecieron enredarse entre mis recuerdos, lamiendo cada parte de los rincones más personales de mi vida perfectamente de la forma más dramática posible, porque ese era su talento.
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